celoso
Juan
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La historia de Jhon Geloso comienza a encontrarse en línea, o quizás quienes lo conocieron personalmente quieren transmitir, de alguna manera, su punto de vista. He leído anécdotas de técnicos e ingenieros que tuvieron el placer de trabajar a su lado y, aunque gravito en un mundo muy lejano al suyo, tanto temporal como físicamente, me gustaría escribir sobre lo mucho que me intriga su figura.
Por lo tanto, no me detendré a repetir y a hacer la cronología de su vida que se puede encontrar en línea, sino que más bien quisiera delinear la figura del empresario, inventor que predomina en su historia, especialmente contextualizando el período en el que vivió.
Para situarlo temporalmente, digamos que nació en 1901 en Argentina; sus padres emigraron allí desde el Piamonte por motivos laborales del padre. Para acotar mejor el período, en ese año Nikola Tesla tenía 45 años y Edison 54. Estoy convencido de que las personas que viven a nuestro alrededor no pueden sino estimularnos, y los argumentos que leemos o escuchamos diariamente en periódicos y noticieros no pueden sino hacernos reflexionar y orientarnos en una dirección. Esto seguramente también le ocurrió a John Geloso, y en los periódicos de esas primeras décadas de su vida se narraba el enfrentamiento de Tesla contra Edison.
Bueno, continuemos, en 1904 a la edad de tres años regresa a su patria y la familia se establece en Savona, por lo que es de facto italo argentino… sin embargo, desde el punto de vista práctico, ¡podemos afirmar que es italianísimo!
Era el año 1912… 4 de abril… ¡se hunde el Titanic! La cuestión desde el punto de vista tecnológico no es poca cosa, ya que el Titanic montaba un telégrafo de 5 kW de potencia (innovación reciente) con el que se telegrafió el SOS…
De ahí en adelante se ampliaron los esfuerzos para crear un enlace de voz entre barcos y tierra. John Geloso tenía 11 años y no podemos pensar que apenas 31 años después, llamado precisamente a resolver problemas de comunicación en submarinos y barcos, no tuviera en mente esos recuerdos.
Aún siendo un chico (hoy diríamos un niño) fundó su propia empresa y registró sus primeras patentes. Son los años de la Primera Guerra Mundial, en los que Italia se encontró en guerra. Tecnológicamente hablando, debemos imaginar ese período como el final de la Belle Époque y el comienzo de un frenético período de cambio social, cultural y técnico. Durante la guerra se produjo un enorme salto tecnológico. En ese período se desarrolló la aviación, que pasó de los dirigibles (que también se utilizaron para realizar bombardeos) a los biplanos equipados con ametralladoras... estamos hablando de aviones de tela, es decir, hoy estamos acostumbrados a ver los aviones con fuselaje y alas de metal... en aquella época los aviones eran de madera y tela, impulsados por motores de 80 a 150 caballos... ¡en resumen, deltas! (Fokker, Spad, Albatros, por nombrar algunos).
Llegamos a 1920, donde con 19 años abandona su empresa y se traslada a Nueva York. Allí encontrará trabajo en Compañía Manufacturera Eléctrica Pilot e terminará sus estudios licenciándose en electrónica en Universidad Cooper Square! ¿Quién era en esos años el vicepresidente de la Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos. Tesla... en Nueva York, y por lo tanto es plausible pensar que John Geloso seguía o al menos estaba rodeado de toda esa información, patentes, intuiciones que los periódicos de la época ensalzaban consagrando el genio de Tesla que, para ordenar sus ideas, tenía 64 años y era una voz autorizada.
Era el 1928, a la edad de 27 años, que precisamente de los laboratorios de Pilot este hombre (¿chico?) hizo posible la transmisión de imágenes y, aunque no se sintió satisfecho por los experimentos y demostraciones de la época, fue, en América, el padre de la televisión.
Recorriendo y contextualizando los tiempos llegamos a lo que fue el verdadero inicio: 1931, a los 30 años, regresa a Italia y funda lo que los italianos de la época llamaban ‘la nota casa’... o sea, Geloso s.a. Enormes capacidades, inmensa visión de futuro, competencias comprobadas solo podían dar vida a una empresa que explotó en popularidad e innovación. Podemos afirmar que Geloso formó la primera generación de electrotecnicos italianos y dio inicio a un exuberante período de innovaciones tecnológicas. Jonh Geloso se rodeó de todas aquellas mentes brillantes que encontraba en su camino, invitándolas a trabajar en su empresa; las mejores de ellas gestionaron enteros sectores productivos y pudieron trabajar en autonomía expresando su ingenio y talento. La búsqueda de personal válido es un don que pocos empresarios tienen... hoy en día se basa en currículums y experiencias pasadas, él, evidentemente, iba más allá y logró crear un equipo increíble.
Hoy se dice que ‘nada se regala’… ¿no es cierto? Pero era 1932 y John Geloso empezó a imprimir los ‘Bollettini Geloso’ que distribuía gratuitamente a quien los solicitara. ¿De qué se trataba? En la práctica, Geloso imprimía periódicamente una revista con los esquemas eléctricos y electrónicos (¡completos!) de los aparatos que producía, acompañando todo con nociones técnicas y explicaciones sobre el funcionamiento de los aparatos. Haciendo una comparación, es como si una empresa de software distribuyera los códigos fuente de los productos que vende. Parecería una locura, y en cambio fue un éxito para todos, para la empresa Geloso que publicitaba sus aparatos y formaba nuevos técnicos capaces de reparar los aparatos ‘con facilidad’, y creó un sentido de confianza y admiración en el público que admiraba y apreciaba las dotes y el diseño de los productos. Hoy en día, estos documentos son un valioso sustento para la restauración y el arreglo. Ningún secreto… lo hago así… lo hago porque… ¿quieres copiarlo y hacerlo tú mismo en casa? de acuerdo, siéntete libre de hacerlo… ¡te lo explico! Comercial mente, un riesgo… empresarialmente hablando, ¡una genialidad!
Estalla la Segunda Guerra Mundial y en 1943 un infarto acaba con Nikola Tesla en una habitación de hotel en Nueva York. Ese mismo año, Jhon Geloso es convocado por la Marina Militar Italiana para resolver toda una serie de problemas relacionados con la comunicación. Fueron años en los que hubo un nuevo impulso tecnológico (aunque menor que el de la Primera Guerra Mundial).
En 1949 nace la OTAN… y, como experto italiano, John Geloso entra a formar parte de la comisión técnica.
En 1969 muere, y con él, poquísimos años después Geloso que, sin el timonel adecuado, pierde el rumbo y sucumbe a la tecnología de bajo precio que llega del extranjero.
Lo que olvidé señalar es que Geloso producía internamente todos los componentes necesarios para la construcción: condensadores, transformadores, inductores, etc. y cuando hubo escasez de cobre, John Geloso abrió y explotó una mina para poder producir el hilo esmaltado necesario para las construcciones. La maquinaria utilizada en sus fábricas no se compraba, sino que era diseñada y construida por él mismo, las complejas bobinadoras utilizadas en las plantas fueron pensadas, diseñadas y construidas por él. Había muchas sedes de producción y las ventas abarcaban todo el mundo, incluida África. Miles de empleados y la gestión del personal, cuya proporción femenina era importante, me recuerda a los ‘buenos tiempos’ de Olivetti; no era una cuestión de derechos y deberes, John Geloso acompañó, protegió, ayudó a sus empleados haciendo mucho más de lo que exigían las leyes y las peticiones sindicales. No hace falta decir que el resultado fue la creación de una enorme y gran familia en la que, según quienes trabajaron allí, parecía un mundo aparte.
¿Cómo no apreciar a un hombre de este calibre? ¿Cómo no puede intrigar?
Algunos nombres de colaboradores con enlace a la página de geloso.net en la que se habla de ellos:
Luigi Negri
Edgardo Velicogna
Giuseppe Fontana
Luciano Velicogna
Franco Anafrini
Erminio Piazza